Desafíos
Durante muchos años, las funciones de gestión de abonados y control de tráfico fueron realizadas por las plataformas Cisco SCE 8000. La infraestructura incluía 32 dispositivos encargados de la aplicación de políticas para abonados y la gestión del ancho de banda. A medida que las velocidades de banda ancha superaron los 300 Mbps y los volúmenes de tráfico continuaron aumentando, las limitaciones de la plataforma existente se hicieron cada vez más evidentes. El sistema tenía dificultades para proporcionar un control preciso del tráfico a velocidades más altas, mientras que la ampliación de la infraestructura requería hardware adicional y mayores esfuerzos operativos.
El operador también se enfrentaba a una creciente presión debido al agotamiento de las direcciones IPv4. Los mecanismos NAT existentes ya no eran suficientes para la escala de la red, lo que convirtió el despliegue de una plataforma CG-NAT de nivel carrier en una necesidad estratégica.
Al mismo tiempo, el operador deseaba conservar sus procesos operativos existentes y mantener la integración con su plataforma interna de facturación sin realizar cambios significativos en el entorno OSS/BSS.
Selección de una nueva plataforma
Para modernizar la red, el operador eligió Stingray con funcionalidades integradas de BNG y CG-NAT.
Una de las principales ventajas de la plataforma fue su capacidad para combinar múltiples funciones de red dentro de una única solución de software. En lugar de mantener sistemas independientes para la gestión de abonados, la visibilidad del tráfico y los servicios NAT, el operador pudo consolidar estas capacidades en una arquitectura unificada ejecutada sobre hardware x86 estándar.
La plataforma también ofrecía opciones flexibles de integración, soporte para servicios de banda ancha de alta velocidad, escalabilidad horizontal y la posibilidad de construir arquitecturas de red resilientes sin depender de mecanismos externos complejos.
Implementación
El proyecto de modernización abarcó tanto la gestión de abonados como la infraestructura NAT.
Para los servicios de abonados y el análisis de tráfico, se desplegaron ocho servidores Stingray-80 en varias ubicaciones de la red. El entorno fue diseñado como una arquitectura completamente enrutada de Capa 3, sin extensiones de Capa 2 entre sitios, lo que simplificó la escalabilidad y mejoró la resiliencia general.
Las sesiones de los abonados pueden ser procesadas por cualquier servidor disponible, mientras que la distribución del tráfico se gestiona mediante enrutamiento. Este enfoque permitió al operador reemplazar 32 dispositivos Cisco SCE heredados por solo ocho servidores Stingray, manteniendo al mismo tiempo el rendimiento y la continuidad del servicio.
Dentro de esta arquitectura, Stingray BNG es responsable de la gestión de sesiones de abonados, la aplicación de planes de servicio, el control de tráfico, la clasificación del tráfico y el análisis de red.
Uno de los requisitos principales durante el proyecto fue preservar el entorno de facturación existente. Para lograrlo, el operador implementó un modelo de integración basado en envío de datos (push). Un componente API personalizado transfiere los parámetros de los abonados directamente desde el sistema de facturación a los servidores Stingray, permitiendo mantener los flujos operativos establecidos sin introducir una capa PCRF tradicional.
La incorporación de NAT de nivel carrier se convirtió en una parte crítica del proceso de modernización, ya que los recursos IPv4 disponibles estaban cerca de agotarse.
La solución se implementó utilizando una arquitectura On-Stick, lo que permitió una gestión predecible del tráfico sin depender de interfaces físicas específicas. La incorporación posterior de compatibilidad con LACP simplificó aún más las configuraciones de alta disponibilidad y proporcionó mayor flexibilidad para futuras ampliaciones.
La plataforma resultante ofrece procesamiento NAT integrado y consciente del abonado, manteniendo una estrecha integración con las funciones de BNG y gestión de tráfico. Esto crea un modelo operativo más eficiente y proporciona una base sólida para el crecimiento continuo de la red.
En situaciones críticas, la tecnología de bypass ayuda a preservar la disponibilidad de la red y minimizar las interrupciones del servicio para los usuarios finales.
Resultados
La migración a Stingray permitió al operador modernizar su infraestructura de banda ancha y eliminar la dependencia del hardware heredado Cisco SCE. La nueva plataforma soporta las velocidades modernas de banda ancha sin las limitaciones del entorno anterior, al tiempo que proporciona una solución CG-NAT de nivel carrier totalmente integrada. La consolidación de múltiples funciones dentro de una arquitectura basada en software redujo los requisitos de hardware, disminuyó el consumo energético y redujo significativamente el espacio ocupado en los centros de datos.
Al mismo tiempo, el operador obtuvo una plataforma escalable capaz de soportar el crecimiento futuro de abonados y la introducción de nuevos servicios sin necesidad de realizar cambios arquitectónicos importantes.
Desarrollo futuro
El operador continúa ampliando su red y planea incrementar la capacidad de la infraestructura mediante la adopción de conectividad de 100G y recursos adicionales de servidores.
También se espera una mayor optimización gracias a una integración más estrecha de las funciones BNG y CG-NAT dentro de la misma plataforma. Asimismo, la compañía está evaluando el despliegue de herramientas avanzadas de análisis de Calidad de Experiencia (QoE).
El marco de QoE previsto correlacionará datos procedentes de la infraestructura de red, dispositivos de los clientes, interacciones de servicio y sistemas de soporte para proporcionar una visión integral de la calidad del servicio desde la perspectiva del abonado. Esto permitirá a los equipos operativos identificar problemas de forma proactiva, resolver incidencias potenciales antes de que afecten a los clientes y mejorar la calidad general del servicio mediante decisiones basadas en datos.
Opinión del cliente
La migración de Cisco SCE a Stingray proporcionó la escalabilidad necesaria para los servicios modernos de banda ancha, al tiempo que redujo la complejidad de la infraestructura y el consumo de recursos. La integración flexible con el sistema de facturación y la posibilidad de implementar una solución CG-NAT de alta disponibilidad dentro de una plataforma unificada fueron algunos de los principales beneficios del proyecto.
